mayo 22, 2011 | En: General, Nacional, Opinión

Patada de mula

La herramienta de microblog Twitter se ha convertido en el boom de las redes sociales. Desgraciadamente para algunos, el hecho de tener el poder de comunicar opiniones y que éstas puedan ser leídas por miles de personas en el tiempo real, parece ser algo que muchos aún no aprenden a manejar.

Sabido es que en la tuitósfera peruana, existe un grupo de usuarios que pretende monopolizar el pensamiento colectivo, y formar lo que podría llamarse una “argolla”, promoviendo las ideas de ese soporte de contenidos llamado “La Mula”. Es claro advertir en esa tribuna, el incondicional y categórico apoyo al candidato izquierdista Ollanta Humala.

Aunque ese no es precisamente el tema a tratar en el presente artículo, es notorio observar que, quienes colaboran en la plataforma, buscan satanizar a quienes o no piensan votar por el candidato o recurrirán al voto viciado, descalificándolos y deshumanizándolos con términos como “trolls”. Ese tema será analizado en otro post. El asunto a discutir hoy, se centra en algo igual de preocupante.

La noche del sábado 21 de Mayo se originó una situación bastante lamentable en el Twitter. Marco Sifuentes, el ¿periodista? que salió del anonimato al lograr “ampayar” a un reportero de Laura Bozzo, bloguero que alguna vez trabajó bajo las órdenes de la periodista Cecilia Valenzuela, trabajador de “La Mula”y autoproclamado gurú de las redes, encabezó un ataque desde su cuenta Twitter contra la periodista Roxana Canedo.

La señora Canedo, con la cuenta twitter @roxcanedo, ha expuesto en el transcurso de las últimas semanas, una clara posición antihumalista, con opiniones contundentes y contestatarias, que discrepan con las promovidas por esa diminuta cúpula de simpatizantes humalistas, que Marco Sifuentes encabeza en las redes.

De un momento a otro, quienes nos encontrábamos “tuiteando”, pudimos ser testigos de una recatafila de ataques contra la periodista. Estos, se resumían en cuestionamientos a la autenticidad de la cuenta Twitter de la otrora conductora de “Buenos Días Perú” – cabe destacar que Sifuentes en marcada limitación de la dialéctica, recurría una vez más a la descalificación de su interlocutora con términos como “fake”, “bot” o “troll”-. Luego la discusión se fue deformando en burlas y finalmente se hicieron presentes los insultos. El hecho fue seguido por otros “usuarios” (¿ejército troll?) que coincidentemente parecieran preparados para reaccionar con ávida rapidez, apoyando cualquiera de sus opiniones.

Ante el hecho, me tome la libertad de averiguar el número de teléfono de la señora Roxana Canedo. Dentro de la diferencia horaria por la ubicación geográfica de ambas, felizmente la comunicación pudo darse. Inmediatamente luego del “Aló” pude reconocer la voz inconfundible de la señora Canedo. Su frustración y sorpresa eran obvias y se oía bastante afectada por los ataques. La conversación por obvias razones no será detallada. Sólo expresar que fue una plática amistosa, en donde percibí a una persona concreta en sus ideas y sobre todo muy sensible. Lo más importante, pude corroborar el hecho que definitivamente, la cuenta de Twitter @roxcanedo es de ella. Acto seguido, comuniqué el hecho en las redes.

Ante lo ineludible, horas mas tarde Marco Sifuentes, demostrando contrariedad no se sabe si por conocer su error o por el jocoso hashtag* que se formó en claro rechazo a su falta en el Twitter, envió un “comunicado”, dando su “versión” de los hechos. En éste, se “disculpa” con su “público” por propalar información falsa, exhibe un sinnúmero de discordancias, y lo peor, sublimina puyas y burlas contra la señora Canedo. El comunicado sobre el “affaire Canedo” como Sifuentes lo llama, puede leerse aquí.

Si acaso es lamentable observar que la carrera del periodismo en el Perú esté tan venida a menos, la intolerancia demostrada en este hecho en particular es una muestra más que hay mucho por hacer desde las canteras. Es deplorable observar a una nueva generación de profesionales de la información, cayendo en actitudes mezquinas y bajas. Si bien el asunto se origina con la clara posición antihumalista de la señora Canedo y la “defensa” de Sifuentes a su clara línea humalista, lo alarmante es la recurrencia del ataque virtual abusivo y desproporcionado, catalizado por la diferencia de opinones e ideas. Si bien es cierto que ese irreal poder que dan las redes pueda confundir a quien jamás pensara en su posibilidad, los valores deben servir como reguladores en todo acto en el que se incurre, con más importancia aún, a quienes se forman para ser comunicadores sociales.

Es fácil dada la coyuntura, caer en el remolino de candentes debates en el Twitter. Por lo mismo, es necesario, en este caso a estudiantes de comunicación social, tratar -a falta en una gran mayoría, de una aceptable formación-, esforzarse por conducirse dentro de su campo, bajo códigos básicos de ética y moral.

Es justo aclarar que así como hay un grupo extremista y belicoso entre los simpatizantes de Ollanta Humala, en Twitter, también hay otro grupo de seguidores que se han caracterizado por mantener discusiones enfocados en las ideas, dando argumentos ponderados, refutando opiniones diversas, con debates bastante alturados. Una muestra para Sifuentes que cuando uno se esfuerza, puede mantener un disentimiento ya sea político, religioso o etc, utilizando la capacidad dialéctica, dentro de los paradigmas del respeto, la cortesía y porque no, el humor.

Los que hemos sido testigos del cargamontón contra la señora Canedo, condenamos totalmente el hecho. Es entendible que en el Twitter las emociones pueden muchas veces (por los ataques) jugarnos una mala pasada. Para la defensa de Marco Sifuentes se entiende que por estar expuesto en su posición a recibir insultos y amenazas de anónimos, haya resultado algunas veces en reacciones airadas y hasta extremistas, pero ¿qué hay de la paradójica del periodista que defiende la libertad de expresión y recurre al bloqueo si alguien trata de rebatir sus planteamientos?, ¿Por qué no defender un tema o resolver una situación sin tener que recurrir a sus colegas?

Es lamentable su comportamiento luego del intercambio con la señora Canedo, el cual primero, en vez de actuar como un periodista y corroborar información inexacta obtenida de otros tuiteros; finalizó con el hecho de saber que la cuenta @roxcanedo era definitivamente real, y haya el bloguero seguido con una actitud totalmente abyecta. Demás está rechazar, la soberbia demostrada en algunos puntos de su “comunicado”, como por ejemplo, el acto de criticar las faltas ortógraficas entendibles dada la emocionalidad del momento, de la señora Canedo.

Esperemos que estos hechos no se vuelvan a repetir, por el bien de la convivencia de todos en la tuitósfera y en haras de mejorar la imagen de una carrera, tan vapuleada y venida a menos en el Perú de hoy: la del periodista.

Una cosa es la defensa apasionada de ideas, otra distinta, hacer de la insolencia un estandarte.

El apoyo a la señora Roxana Canedo, mujer de prensa íntegra y ejemplo para las nuevas generaciones del periodismo.

Mar Mounier.

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“MVLl, padre nuestro…”

Mario Vargas Llosa, laureado escritor, a quien la Comisión del Premio Nobel de la Academia Sueca entregó el premio a la excelencia literaria en el año 2010, ha regresado a la escena política del Perú, convertido en el vocero y defensor de un candidato, lanzando críticas en contra de otro, en la coyuntura de las actuales elecciones presidenciales.

El escritor muestra su apoyo incondicional a Ollanta Humala, con quien sólo tendría en común esa aura extremista que caracteriza sus ideas, promoviendo una solidaridad ensombrecida ante el hecho que, el partido al que se opone con tanta vehemencia, es liderado por la hija de quien alguna vez fuera su rival político en las urnas; el otrora dictador Alberto Fujimori.

Para su grupo de seguidores, a quienes sería aconsejable leer alguna de sus obras completas, su palabra se ha convertido en algo así como “la palabra santa” “la opinión irrefutable” y “los salmos del nuevo profeta”. ¿Será el nuevo líder de algunos estudiantes políticamente activos, tan santo y tan consecuente como creen? Tal parece que quienes hoy sahúman sus palabras como si fueran dogma, no se han preocupado en informarse sobre la vasta historia de contradicciones morales que el escritor arrastra consigo.

Veamos.

Sabido es que en el campo político, Mario Vargas Llosa quien en algún momento candidateara a la presidencia del Perú como líder del FREDEMO (Frente Democrático), no siempre tuvo la línea ideológica que hoy pretende demostrar ante esa parte de la opinión pública que hoy lo sigue catártica. A lo largo de su historia política, Vargas Llosa ha representado las fuerzas mas derechistas y fascistas del espectro político de Europa, Estados Unidos y América Latina.

Quienes hoy lo alaban y toman sus palabras como ley absoluta, deberían saber que el escritor, respaldó en su momento la cruenta invasión contra Iraq, que según cables y cifras estadísticas de importantes agencias gubernamentales como la británica “Opinión Research Business”, registró un saldo de 1`175.081 millones de personas asesinadas.

Aquellos que lo defienden a capa y espada, deberían conocer que Mario Vargas Llosa, el político, viajó a Iraq por cuenta de los invasores, para apoyar acciones proselitistas a favor de esa guerra. ¿Se pueden dar aquellos admiradores y defensores, el trabajo de leer cada uno de los espurios artículos que escribió el intelectual, con el propósito de justificar la masacre y la invasión imperialista a nombre de una manoseada democracia y libertad; deformadas por intereses dentro de la cúpula más recalcitrante de la derecha que administraba el gobierno americano? “Diario de Iraq” es un recabo de reportajes, publicado por el diario El País de Madrid, en el año 2003, con la venia del franquista y partidario de George Bush, José María Aznar de España, quien gobernaba en ese entonces y con quien el escritor tenía cercana relación.

La publicación de Mario Vargas Llosa, - gran admirador de François Revel, ideólogo neo-fascista, fiero defensor de la nefasta política de la “colaboración” durante la segunda guerra mundial entre el Gobierno Francés y Adolfo Hitler; que permitió tantas masacres – nada tiene precisamente que envidiar a los propagados por miembros radicales durante la dictadura nazi. Los artículos están plagados de falacias, que al lamentable estilo de un desacertado congresista peruano Jorge Trelles, vocero de Fuerza 2011, y su “nosotros matamos menos”, pretendieron justificar nada menos que las muertes y sufrimiento ocasionados por las tropas americanas: “Los destacamentos americanos han infligido menos daño comparado con el terror vivido durante la administración de Sadam Hussein, en Iraq”. Algo así como “los invasores han matado menos”. Y lo afirmaba un afamado intelectual del siglo XXI.

El Perú de los últimos años naturalmente, no ha sido ajeno a las contradicciónes del escritor. Fue desde colaborador de grupos de poder y gobiernos con estelas de corrupción, hasta feroz activista  en foros internacionales, con el objetivo de congelar las líneas de crédito disponibles para el Perú, cuando perdió las elecciones contra Alberto Fujimori.

En 1992 pregonó por el mundo que no se le entregue al Perú crédito alguno, para como en Sagunto y Numancia, hundirnos y desaparecer. Es decir, poco le importamos sus paisanos y aunque una delegación de empresarios lo visitó para pedirle no siga con el pregón, éste no cesó de seguir invalidando al Gobierno, inclusive luego de que la OEA se pronunciase“. Luis Delgado Aparicio. Congresista de la República.

Recordemos la complicidad etérea demostrada en asesinatos organizados desde el Estado, como lo fue el caso Uchuraccay. Uchuraccay, pueblo ubicado en el departamento de Ayacucho, fue testigo del salvaje asesinato de 8 periodistas y un guía ayacuchano. La pluma del escritor en el “Informe Uchuraccay” presidido por Vargas Llosa, procuró excusar las acciones del Comando Militar de la Zona, que en ese tiempo estaba dirigida por el general Clemente Noel, un militar luego acusado de crímenes de guerra. ¿Qué peruano informado sobre la historia de terror y muerte ocurridas a partir del decenio ochentista, puede olvidar ese texto?. La publicación, con información sesgada, pretendía proteger al gobierno, a militares y a las criminales rondas campesinas. En el informe, los DD.HH de los caídos no fueron siquiera tomados en cuenta. Para rematar, Vargas Llosa finalizó el escrito con el inolvidable “todos somos culpables”, en claro afán de deslindar la responsabilidad moral del aparato estatal en esas muertes. Sabido es que luego del infame informe, los indignados deudos y el caso, cayeron con los años, en la impunidad y el olvido.

Muchos se han empecinado en tratar de dividir la condición de escritor y la actitud cívica del ser humano, sin pensar que es imposible deslindar la relación entre la ética y la moral personales. El talento, que es parte de la esencia de un ser humano, no puede estar separado de las acciones y opiniones que el individuo ostentan, pues está intrínsecamente relacionado con el conocimiento y la personalidad. Peor aún cuando estás parecerían estar en clara contradicción entre el hecho y la palabra. Si sus textos tienen claros contenidos ideológicos, no pueden ser asumidos como mera ficción, como un aspecto más del individuo, cuando sus acciones dilucidan a la ética y a la moral que se intenta demostrar.

El haber alcanzado el premio universal de la Academia Sueca no convierte a un ser humano en infalible. Un premio no santifica a nadie. Este fue un reconocimiento al talento, no una sacrosanta canonización a sus actos. Y si analizamos que los premios del antiguo Club Sueco-Noruego han caído últimamente en el descrédito, con mucha más razón. Tenemos sin ir muy lejos, el ejemplo del presidente de EE.UU, digno del Premio Nobel de la Paz en el año 2009, quien sin remilgos expone su aprobación en temas altamente cuestionados en contra los DD.HH, como lo son, la aún existencia de la prisión de Guantánamo, en Cuba y, la muerte y tortura sistemática de miles de personas en países invadidos por el gobierno americano.

Es natural el buscar consolidar opiniones e ideas, recurriendo a personajes con facetas dignas de admiración. Sin embargo, lo saludable es tomar esos ejemplos sólo como una mera referencia. Ergo ¿el cegarse y hasta caer en la ignorancia permisiva ante actos reprochables por sólo buscar argumentos que sustenten una posición, persiguiendo afianzarla con las ideas cambiantes de un líder que en su historia personal se ha permitido acciones tan cuestionadas?

¿Qué es lo que realmente importa a los partidarios que lo ensalzan? ¿La corriente ideológica que profesan y la real consecuencia en las ideas o el afán de buscar adeptos, si es posible voceros que en la coyuntura son beneficiosas para sus bandos, aunque el “líder” sea un personaje altamente voluble a sus ideales y cuestionable en sus actos?.

Mario Vargas Llosa seguirá siendo un ilustre escritor. Pero su reconocido y aplaudido Premio Nóbel, no borra su historia personal, muchos menos la santifica.

El sentido común desgraciadamente para algunos, no es tan común.

Mar Mounier.

Peruano…

La pregunta sigue vigente hasta el día de hoy “¿En qué momento se jodió el Perú?”

Hace décadas que buscamos la respuesta y siempre acabamos echándole culpa quienes nos han gobernado.

Es más fácil decir que nuestro Perú se hundió por la reforma agraria de Velasco, porque el arquitecto Belaúnde no le dio importancia al terrorismo; por culpa del primer gobierno de Alan y su tren cargado de inflación e inoperancia económica, por culpa del auto-golpe, la corrupción y los Vladivideos en el gobierno de Fujimori, por culpa de los whiskys y la “Hora Cabana”; por culpa de la mayoría de la clase política que gobernó y gobierna el Perú y que sigue viviendo el escándalo y la corrupción.

Pero por más queramos deslindar nuestra responsabilidad por la crisis social que asfixia el Perú, compartimos demasiados hábitos que nos hacen muy parecidos (sino iguales) a quienes tanto culpamos y criticamos.

Porque aún pensamos que la criollada se tiene que celebrar como si fuera parte del orgullo nacional.

Somos “vivos” y por eso compramos facturas para pagar menos impuestos, conseguimos un trabajo no por nuestro esfuerzo ni talentos, sino gracias a una pequeña “coimisión”. Nos “colamos” en la fila para que nos atiendan primero, aceleramos en ámbar y nos pasamos la luz roja, porque así llegamos “más rápido”. Somos tan “vivos”, que si no encontramos estacionamiento, nos ponemos en el espacio azul reservado para las personas con discapacidad. Robamos la señal de cable, robamos electricidad y no nos consideramos ladrones. Reclamamos que haya justicia y se acabe la corrupción, pero le pagamos 5 soles a un policía para que no nos ponga papeleta, o al juez para que “abogue” por nuestra causa.

Jamás le damos el pase a un transeúnte en el crucero peatonal, porque en el Perú, sino eres “vivo”… no eres nadie..

Pero si somos “tan vivos” ¿por qué le tocamos bocina al semáforo en rojo, como si éste fuera a escuchar nuestra ansiedad?

¿Por qué tiramos la basura en la calle, como si la ciudad perteneciera a cualquiera, menos a nosotros?

¿Porqué nos quedamos callados y no protestamos cuando el chofer de la combi no deja de cometer imprudencias?

¿Por qué estamos tan interesados por saber qué vedette “trampea” con qué jugador, en vez de conocer más sobre nuestra historia, nuestra economía, nuestra literatura; o al menos saber cuales son nuestro derechos y DEBERES más elementales?

¿Por qué sentimos que se nos hace “un favor” cuando un empleado del estado nos atiende bien?

¿Por qué dejamos que un panetón sea el mejor argumento de un político para llevarse nuestro voto?

¿Por qué cuando alguien hace algo bien, decimos que “parece hecho en el extranjero”, como si eso fuese más meritorio?

¿Por qué no nos sentimos orgullosos de nuestra diversidad cultural?

Y ¿por qué si somos “tan” vivos, seguimos alimentando este círculo vicioso que no nos deja avanzar como sociedad y nación?

Es cierto que nuestros niveles educativos son lamentables y, que si queremos llegar a ser un país con posibilidades de desarrollo, se tiene que invertir en escuelas y capacitar a los maestros. Pero, ¿de qué nos servirá una buena educación, cuando dentro de casa formamos a nuestros hijos dándoles el peor ejemplo?

Es cierto que se necesitan medidas urgentes para frenar la ola de delincuencia y violencia que azota al país, pero, ¿de qué nos servirá pacificar las calles, cuando en nuestros hogares la violencia física y psicológica parece haberse institucionalizado?

Es cierto que se necesita de una verdadera reforma judicial para que en el Perú se pueda hablar de justicia, pero, ¿de qué servirá lograrlo, cuando la mayoría de nosotros sigue avalando “la ley del más fuerte”, “del más rico”, “del más vivo”?

Es cierto que para reducir los conflictos sociales se requiere del diálogo pero, ¿de qué nos servirá ese diálogo, si seguimos pensando que “dialogar” es “imponer” nuestras ideas y no escuchar al que piensa diferente a nosotros?

Es cierto que necesitamos mejores leyes de inclusión social, y muchísimos más proyectos de integración, pero ¿de qué nos servirán estas leyes y proyectos, si hasta el día de hoy la publicidad peruana, define nuestros estratos socio-económicos por el color de la piel y a nadie le parece raro?

¿Si hasta el día de hoy seguimos avergonzándonos de nuestras diferencias, o sintiéndonos superiores por estas mismas?

Es cierto. Es mucho más fácil echarle la culpa de absolutamente todo a nuestros gobernantes. Pero la realidad es que el Perú se hunde en exacta proporción a esa viveza que alimentamos todos, día tras día.

Si. Somos nosotros la materia prima con la que se hace este país. Y si no corregimos nuestros hábitos, si nuestra materia prima sigue defectuosa, cualquier producto que hagamos también saldrá defectuoso. Y por más logros que obtengamos con nuestra economía, en los deportes, en las artes, en nuestra cocina; por mas orgullosos que nos sintamos de nuestros representantes, de nuestra historia, de nuestras maravillas, o de nuestra creatividad; sino cambiamos esos hábitos, seguiremos preguntándonos: “¿en que momento se jodió el Perú?”

Muchos estamos hartos de esa pregunta, estamos hartos de ver como un país con tantas posibilidades y oportunidades, con tantas riquezas naturales y con su historia, tenga que seguir viviendo en el subdesarrollo, sólo porque no nos creemos capaces de vivir de otra manera. Hartos de que las desgracias de nuestro vecino sean nuestro mejor consuelo. Hartos de que el “¡Si, se puede!”, sea sólo una frase hecha para un partido de fútbol y que no podamos aplicarla en nuestras vidas.

Aunque te cueste creerlo, si podemos, claro que podemos.

Pero depende de que tú y yo empecemos a trabajar en ello de una vez por todas.

Porque la transformación del país hacia una nación desarrollada, ya no está sólo en cancha de los políticos o de los poderosos y, no esta en el terreno de los milagros.

La transformación del Perú está en la capacidad que tengamos de hacernos RESPONSABLES de nuestros actos y, de revelarnos contra nuestra VIVEZA.

La transformación está en ti y está en mí, está en todas nuestras organizaciones y, en la posibilidad de trabajar juntos con verdadera RESPONSABILIDAD SOCIAL.

¿Qué pasaría si cambiamos la pregunta, si por ejemplo ahora te pregunto “¿En qué momento se arregló el Perú?” ¿Qué me dirías?

Aunque te parezca una pregunta demasiado ingenua, tenemos que CREER en ella. Y la respuesta, está en nuestras manos.

La Responsabilidad Social es de todos.

(Video de Pvqneox en Youtube).

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hígaDo

Escribo a modo de terapia. El problema de ésta es que en momentos de lucidez -aquellos pocos que me rescatan a la realidad- reviso mis escritos y no puedo evitar el preguntarme “¿cómo fue que me atreví a escribir semejante cojudez?”.
Igual las dejo allí, porque las estupideces se ven mejor cuando las dejamos puestas..
Abstenerse los gileros e hinchapelotas.
Tampoco son bienvenidas las mareas rojas.

Mar Mounier.

Copyright © el hígaDo de mariTa, Zürich 2011.

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